Cuadro de texto: Portal de Ajedrez

CURRICULUM VITAE

“SERGIO RENE LETELIER MARTNER”

REMINISCENCIAS FAMILIARES

           Nació en San Bernardo en 21 de febrero de 1915. Sus padres fueron Belisario Letelier Rojas y Sofía Martner Urrutia. Fue el menor de 17 hermanos, de los cuales 13 llegaron a edad adulta.

              En 1922 la familia se trasladó a Santiago y el benjamín del núcleo comenzó sus estudios en el Liceo Lastarria y cuando este establecimiento sufrió un devastador incendio en el año 1932, prosiguió sus estudios en el año siguiente en el Liceo de Aplicación para terminarlos en los años 1934 a 1936 en el Internado Nacional Barros Arana.

              Una vez obtenido el bachillerato comenzó a cursar la carrera de Derecho en la Universidad de Chile, los que fueron abandonados definitivamente cuando su afición ajedrecística se impuso a los estudios por las exigencias que significaban los nacientes compromisos internacionales más y más atrayentes.

 

INICIACION AJEDRECISTICA

              Pero atrasemos el calendario hasta el placentero año 1927. A mediados de ese año, junto a su hermano Gustavo,  seis años mayor que él. René se inicia en la práctica de ajedrez como eco del extraordinario interés que en todo el mundo suscitó el encuentro que empezaron a sostener en Buenos Aires el campeón del mundo de ajedrez, el mítico cubano José Raúl Capablanca y el desafiante oficial, el Dr. Alejandro Alekhinne, ruso nacionalizado francés, titulado en Ciencias Sociales y héroe desde hacía años en grandes competencias ajedrecísticas. Sin embargo, no es posible omitir que una de las razones que animaba a  los hermanos Letelier en su naciente fervor ajedrecístico era la circunstancia de haber sabido de los labios de su padre que el abuelo, Dr. Sandalio Letelier, además de haber sido cofundador del Colegio Médico de Chile, había escrito libros sobre temas pedagógicos, poesías, fábulas y uno sobre ajedrez. Nunca llegó a saberse a qué oscura biblioteca fue a parar este dichoso texto. El Dr. Letelier fue también uno de los mejores jugadores de ajedrez del país a fines del siglo XIX y comienzos del XX.

 

              Desde 1927 hasta 1929, la práctica ajedrecística de los hermanos se reducía a la que tuvo lugar en el Liceo Lastarria, del cual prontamente René llegó a ser campeón y a “Providencia” en cuyo primer torneo salió tercero, para clasificarse campeón de la actividad antes de un año.

              En 1927 los hermanos Letelier ingresan al Club de Ajedrez “Chile”, la más importante plaza del ajedrez en el país. Comenzó por ganar el torneo de 2ª categoría por 4 puntos de ventaja sobre el segundo para conquistar el título de campeón de la entidad en 1931, defendiendo su título frente a calificados rivales hasta el año 1945.

 

COMIENZA A JUGAR CAMPEONATOS DE CHILE

              La primera vez que participa en un campeonato nacional fue en el año 1932 en febrero de ese año la justa tiene lugar en Valparaíso y a ella concurre la crema y nata del ajedrez nacional. El torneo es ganado sorpresivamente por Enrique Reed, clasificándose segundo Rodrigo Flores, tercero Mariano Castillo y cuarto René Letelier. La nota sobresaliente de este evento tuvo lugar en la última ronda, en la cual el gran favorito del certamen y considerado el mejor ajedrecista del país, Mariano Castillo, fue derrotado en forma brillante por Letelier.

 

              En 1934 Letelier juega su segundo campeonato nacional, en el cual se impone espectacularmente Mariano Castillo, quien gana todas sus partidas. Segundo llega Letelier, dejando  la impresión de que se acerca con paso seguro a la obtención del campeonato nacional.

 

              Sin embargo, a este respecto se cumplió una situación paradojal, una de las tantas que se presentaron en lacarrera ajedrecística de René Letelier.

 

              En efecto, sólo después de transcurridos 25 años, a contar de su primera participación en campeonatos de Chile, esto es, en 1957, al derrotar en forma categórica en la última ronda a su gran rival y amigo, Rodrigo Flores, pudo Letelier coronarse por primera vez campeón nacional.

 

              Estos 25 años que significaron una dilación poco prevista de un hecho que parecía inevitable en muchas oportunidades, representa una de las páginas más asombrosas en la vida de un deportista chileno tan capaz como ambicioso, como era realmente Letelier.

 

COMIENZA A JUGAR EN TORNEOS INTERNACIONALES

 

              El debut de Letelier en la arena internacional tuvo lugar en 1936, junto con Castillo y Flores, los dos mejores ajedrecistas chilenos durante muchos años, parte en marzo de 1936 a Mar del Plata para participar en un torneo que con carácter sudamericano había organizado la Federación Argentina en un balneario del Atlántico que estaba destinado a construirse en una de las sedes más refulgentes del ajedrez mundial tal como fueron en Europa San Remo y Venecia (Italia), Carlsbad (Checoslovaquia), Baden y Sroinnermünde (Alemania) La Habana (Cuba); etc.

 

              Los representantes chilenos a este certamen en Mar del Plata acusaron una enorme falta de roce internacional y escasa preparación en aperturas y finales, por lo que los encuentros que allí sostuvieron no podían dar lugar a muchas esperanzas. Sin embargo, para Letelier su actuación, que le significó un modesto undécimo lugar entre 16 participantes en la tabla final, representó un jalón en su carrera ajedrecística que sería muy bien valorado muchos años más tarde. En efecto, al participar Letelier en el torneo de Mar del Plata en el 1999, se dio un hecho sin precedentes en la historia del ajedrez mundial. Siendo este certamen, realizado en el mismo lugar del disputado en 1936 con características similares en el ámbito internacional, significaba que un jugador determinado participaba en un torneo casi continuador del anterior 64 años más tarde (!!). Esto representa una curiosidad digna de figurar en  el  libro de récords Guinness.

 

              Cabe hacer presente que ninguna entidad relacionada con competencias deportivas en Chile o personas que hubiera tenido algo que ver con este suceso, incluyendo al potencial primer interesado, esto es, el propio Letelier, jamás hicieron el menor esfuerzo para enviar a los responsables del libro mencionado los antecedentes es esta auténtica curiosidad la que además le da relevancia a otro notable hecho. René Letelier es actualmente el maestro internacional de ajedrez activo de más edad en el orbe. No hay antecedentes de que un jugador de su edad –casi 85 años- participe, con relativo éxito, en torneos de ajedrez en cualquier parte al cual sea invitado.

 

              Pero sigamos el curso de la historia, los años 1937 a 1940 son de creciente actividad ajedrecística para René Letelier, no para su hermano Gustavo a quien lo absorbieron su carrera de Ingeniero Civil y su matrimonio, formalizado en 1938.

 

              A fines de 1937 Letelier participa en un torneo de carácter sudamericano en Sao Paulo (Brasil) al cual concurre en compañía de Julio Salas Romo y Rodrigo Flores (campeón chileno y vice-campeón respectivamente).

 

              Este evento fue muy exitoso para el ajedrez chileno, ya que ganador resultó Rodrigo Flores, seguido de Letelier, su vencedor en el encuentro individual; tercero fue el campeón argentino Fenoglio y el cuarto puesto fue en empate para Salas Romo y el maestro húngaro – brasileño Marcelo Kiss.

 

JUEGA CON UN CAMPEON MUNDIAL

 

              En el mes de marzo de 1938, Flores y Letelier aceptaron una invitación ajedrecística tan atrayente como nociva en sus resultados. La Federación Uruguaya de Ajedrez organizó un gran torneo internacional por jugarse en el balneario de Miramar. La nota extraordinaria de este evento era la participación del campeón mundial Dr. Alekhinne, quien el año anterior había recuperado el título de manos del Dr. Max Euwe, su vencedor en un match que tuvo lugar en 1935.

 

              Mientras Flores debió resolver algunos problemas con su profesión, Letelier, lisa y llanamente, hizo abandono de su carrera de abogacía. Todo sería por el prestigio que significaba jugar ajedrez mano a mano con el campeón mundial. Por cierto que la temeraria conducta de ambos encontró su justo castigo en la deslucida actuación que cumplieron en el certamen.

 

              No obstante, alguna compensación tuvo Letelier en la oportunidad. En un torneo de ajedrez rápido (5 segundos para cada jugada, según se estilaba en esa época), organizado en Montevideo a continuación del torneo grande, Letelier resultó el único vencedor del campeón mundial. Habría que agregar que mientras Alekhinne ganó el primer premio, el chileno sólo arribó en el quinto puesto.

 

              De las otras siete partidas amistosas que durante el certamen disputaron el Dr. Alekhinne y el chileno, éste consiguió alzarse con otras dos victorias.

 

COMIENZA A JUGAR EN OLIMPIADAS MUNDIALES

 

              En el año 1939 se produce el debut de Chile y de Letelier en una olimpíada mundial. En Buenos Aires en el mes de setiembre se reunió la crema y nata del ajedrez europeo y  americano.

 

              Los grandes maestros del tablero no se hicieron eco del temor general que había en el mundo por la política agresiva que sustentaba Hitler al frente de una Alemania, armada hasta los dientes, en contra de Francia, Inglaterra y , más tarde, Estados Unidos de Norteamérica.

 

              El equipo que representó a Chile en esta memorable justa estuvo constituido por Castillo, Flores, Letelier, Salas Romo y Enrique Reed, dispuestos en los tableros en el mismo orden.

 

              Las notas más relevantes de la actuación chilena corrieron a cargo de  Castillo y Flores, quienes en los respectivos duelos contra Francia y Cuba lograron meritorios empates, Castillo contra Alekhinne y Flores contra Capablanca. Ambos resultados fueron recibidos en el país con enorme alegría, en consideración a la escasa experiencia internacional de los jugadores chilenos.

 

              El desarrollo de la gran guerra tuvo su inicio el 1 de setiembre de 1939, justamente cuando todos lo equipos habían conseguido su clasificación y se preparaban para los encuentros decisivos en la olimpíada. Al terminar esta memorable contienda con el primer premio para Alemania y el segundo para Polonia, se dio un dramático resultado tanto, para el primer actor como para la primera víctima del holocausto que se iniciaba.

 

              Concluida la guerra de los trebejos y mientras seguía, siempre en ascenso, la de los cañones y de las bombas, se vieron reducidas las posibilidades de que Letelier y sus compatriotas pudieran aspirar a éxitos en contiendas ajedrecísticas  importantes. Hasta el término de la gran guerra, lo que ocurrió en 1945 - Alemania se rinde en mayo y Japón en agosto – hubo que conformarse con jugar algunos torneos en Santiago y Viña del Mar, todos sin mayor relieve.

 

ABANDONA LOS ESTUDIOS Y COMIENZA A TRABAJAR

 

              Al hacer abandono de sus estudios en el año 1938, Letelier debió buscar trabajo. Este llegó como resultado de una sesión de partidas simultáneas que se lo pidió en 1942 en la Caja Nacional de Empleados Públicos y Periodistas su Vicepresidente Ejecutivo, don Guillermo Labarca Hubertson era un distinguido hombre público; ex Ministro de Estado en el gobierno de Aguirre Cerda era conocido como un entusiasta aficionado al ajedrez. Cuando se enteró de la situación de Letelier procedió a designarlo en la planta de funcionarios de la Institución aún antes de que el propio interesado lo supiera.

 

PROCEDE A SU PRIMER AUTO-EXILIO EN BUENOS AIRES

 

              En tales circunstancias se llegó al año 1945. En el mes de mayo, Letelier recibió una invitación de Buenos Aires para participar en un torneo con el que el Club Argentino de Ajedrez celebraba el cuadragésimo aniversario de su existencia Letelier había gastado sus vacaciones anuales en el torneo de Mar del Plata, jugando hacía dos meses, por lo que no encontró otro recurso que solicitar un permiso por asuntos particulares sin goce de sueldo por treinta días, fórmula de rigor para emprender sus aventuras ajedrecísticas. La solicitud fue denegada por un jefe de personal poco amigo de estas manifestaciones deportivas de los funcionarios públicos. Luego de considerar concienzudamente la situación, Letelier decidió presentar la renuncia y partir para una radicación en Buenos Aires, la que duraría hasta fines del año 1949. Después de finalizar el torneo al cual había sido invitado y en el cual salió cuarto entre 20 participantes, jugó varios certámenes más, según se lo permitían las labores que debía desempeñar para asegurar su subsistencia.

              Entre esas competencias en que por este tiempo participó, se pueden mencionar las siguientes:

1945 Quilmes, segundo ex – aequo con Reinhardt, Skalicka y Czerniak y detrás del GM Stahlberg.

1945 Torneo del Circulo “La Regence”, de Buenos Aires que ganó ex – aequo con Skalicka.

1946 Paraná, tercero invicto, de los GM Stahlberg y Pilnik.

1946 Mar del Plata, undécimo.

1947 Torneo “Roberto Grau”, del Circulo Argentino de Ajedrez, segundo del GM Stahlberg.

 

 

 

REGRESA A CHILE

 

              A su regreso a Chile participó en diversos torneos en forma exitosa, pero sin poder anotar su nombre entre los campeones nacionales. Se cumplía en esta forma el hecho insólito que el ajedrez, no obstante ser la pasión de la vida de Letelier, no llegó a ser desarrollado por él en forma profesional en cuanto a estudio, preparación teórica entorno de profesores o entrenadores o aún al tiempo que pudiera consagrar libremente a su actuación en el tablero.

 

              El lo dijo en alguna oportunidad “Fui un buen aficionado, pero en pocas oportunidades actué como un maestro”.

 

              En vista de las ingentes dificultades que representa hacer un relato pormenorizado de todas sus actuaciones en el tablero procederemos a un breve bosquejo de ellas.

 

CAMPEONATOS DE CHILE

             

              Comenzando con el año 1932, debe haber intervenido en unos 30 torneos mayores a campeonatos de Chile, de los cuales salió triunfante en 5: en 1957, en 1959, en 1960, en 1964 y en 1973.

 

OLIMPIADAS MUNDIALES

 

  • Buenos Aires, 1939. Defendió el tablero 3, detrás de Mariano Castillo y Rodrigo Flores.
  • Dubrocnik (Yugoslavia) 1950. Tablero 3, tras Castillo y Flores.
  • Moscú, 1956. Tablero 3, detrás de Flores.
  • Leipzig (Alemania Oriental), 1960. Tablero 1.
  • Tel Aviv (Israel), 1964. Tablero 1.
  • La Habana (Cuba), 1966. Tablero 1.
  • Niza (Francia), 1974. Primer tablero de suplentes.

 

Con respecto a estas competencias, no existen datos completos de los puntajes obtenidos, pero es posible proporcionar informaciones de interés en cuanto al entorno.

     

Una vez terminada la olimpíada yugoslava, Letelier recibió una invitación para participar en el gran torneo internacional de Venecia, donde cumplió una actuación discreta. El torneo fue ganado por el GM soviético Alexander Kotov, seguido por el otro GM soviético Vasily Smislov, quien años más tarde conquistaría el campeonato mundial. Tercero fue el GM Ludek Pachman, reputado como el mejor teórico de la época y cuarto el GM ruso-francés Nicolás Rossolimo, el quinto lugar ex – aequo fue ocupado por él MI neozelandés  Wade, Letelier y el norteamericano Herman Steiner. En este certamen Letelier cumplió la primera norma de maestro internacional, título que no fue tramitado ante la FIDE.

      

En Mar del Plata, el año 1953, Letelier cumplió la segunda norma de MI al llegar 6º tras Gligoric, Najdorf, Julio Bolchochán, Dr. Trifunovich y Cuéllar Gacharna. Tampoco tuvo lugar ningún trámite de la Federación Chilena ante su congénere mundial.

      

 

 

SU MAS NOTABLE EXITO

 

       En 1954, Letelier cumplió su más importante hazaña en el tablero al ganar el gran torneo internacional que la federación uruguaya organizó en el balneario de Carrasco en homenaje a las deliberaciones de la UNESCO.

     

 Letelier salió primero, aventajando por medio punto a los grandes maestros Ossip Bernstein y Miguel Najdorf, que empataron el segundo puesto entre 20 participantes. Ambos grandes maestros fueron vencidos por Letelier en forma muy lucida en los encuentros individuales. Tampoco hubo esta vez diligencia alguna ante la FIDE.

 

VENCE A FISCHER

 

        Por fin en 1959, el quinto lugar obtenido por Letelier en el gran torneo internacional de Mar del Plata y el clamoroso triunfo obtenido ante el prodigio norteamericano y años más tarde, campeón mundial, Bobby Fischer, operó para que la FIDE sobrepasara la negligencia de la Federación Chilena y le confirma el título de Maestro Internacional a Letelier, quien figura así como el primer ajedrecista chileno titulado en el ámbito mundial.

 

        Siguiendo con las olimpíadas, hay que señalar que en 1956 se cumplió la cita en Moscú para celebrar su XII versión.

 

SUCESOS CURIOSOS EN PARTICIPACION OLIMPICA

 

        Hechos muy pintorescos matizaron la concurrencia de Letelier y parte del equipo chileno a este memorable certamen. En primer lugar, de seis jugadores que componían el equipo, cuatro no tenían asegurada la vuelta, garantizándoles la federación que los pasajes les serían remitidos en el curso del mes que duraría la competencia. En el ánimo de ahorrar detalles, diremos que los dos jugadores que pagaban la totalidad de sus pasajes, esto es, Flores y Ader, emprendieron el regreso tan pronto el torneo hubo finalizado, pero los cuatro restantes tuvieron que conformarse con iniciar en París, adonde los condujo la gentileza de la federación soviética, a la espera de estos benditos pasajes. La duración de esta espera nadie estaba en condiciones de determinarla; por fin, al quinto mes de llegados a París tuvieron a su disposición las órdenes para que Mallet y Letelier se embarcaran en Hamburgo en un barco de carga chileno con comodidad para diez pasajeros. Los dos jugadores restantes, Jáuregui y Jiménez, habían encontrado soluciones particulares a sus problemas. El barco chileno era el “ Aconcagua “ y partiendo desde el puerto alemán mencionado debería iniciar un viaje a Valparaíso cuya duración se calculaba en un mes y medio.

        

 Como se trata solamente de un “ curriculum “, serán ahorrados los detalles relativos a una permanencia impensada de cinco meses en París y a la postergación de la partida desde Hamburgo por diez días, plazo que duraría el proceso de “ desratización “ que necesariamente había que practicar en el “ Aconcagua “.

         

Otra pequeña preocupación asaltaba a Letelier, quien había partido desde Chile después de haber conseguido en su trabajo que se le concediera un permiso por asuntos particulares por dos meses, la vieja fórmula a la que tenía que recurrir el osado deportista cuando tenía que salir a defender a la querida patria.

A esta altura de la vida, Letelier ignoraba por completo si seguiría figurando en la planta de la institución que lo cobijaba, a saltos, desde hacía quince años.

         

Afortunadamente todo estaba por terminar satisfactoriamente, y así sucedió. En cuanto a las otras olimpíadas en que a Letelier le tocó intervenir, puede decirse que todo se cumplió como se podía esperar.

         

En 1960 se jugó las olimpíadas de Leipzig y Letelier ya había vencido en 3 campeonatos de Chile, los años 1957, 1959 y 1960. En el hecho era muy difícil objetarle su condición de mejor ajedrecista del país, especialmente por los éxitos obtenidos en la arena internacional en los dos últimos años. De modo que pudo defender el tablero 1 en su cuarta olimpíada sin problemas ni objeciones de ninguna especie.

         

También conforme a lo esperado fue su participación en las olimpíadas de Tel Aviv (1964) y La Habana (1966), pero en la de Niza (1974), se acumularon problemas muy amargos para Letelier.

 

AMARGO AÑO 1973 COMO CONSECUENCIA DE TORNEOS EN CUBA 

 

           En primer término, es conveniente referirse a los torneos que desde hacía algunos años le había tocado jugar en Cuba a Letelier. Ya en el año 1963, por su ubicación en el “ ranking nacional “, fue designado para jugar en el Torneo Panamericano de La Habana. En esta competencia ocupó el tercer lugar, lo que incidió para que fuera invitado a participar en la segunda versión del “ Capablanca In Memorial “, programado para disputarse en La Habana al mes de terminado el panamericano.

          

Para este certamen se anunciaba la participación de grandes maestros del ajedrez mundial. Antes de partir de Chile, Letelier había sufrido una grave crisis emocional como consecuencia de un duelo familiar. El tiempo transcurrido y el clima de alto ajedrez que asomaba en el horizonte cubano, determinaron que el chileno aceptara la invitación. Su resultado en el torneo tuvo relieves muy particulares, ya que en un conjunto de 22 participantes, Letelier ganó a siete, todos hispano – parlantes. Del resto, empató sólo tres partidas, perdiendo la diferencia. Es claro que la nómina de jugadores era impresionante. Vencedor fue Korchnoi, el que superó a Tahl, Geller y Pachman; siguiendo a continuación: Barcra, Yopov, Darga, Uhlmann, Taimanov, etc.

           

 Letelier fue invitado a participar también en la tercera versión del torneo a jugarse en el año 1964 y en la quinta versión jugada en el año 1967. En ese año se disputó también otro panamericano, habiendo tenido lugar el año anterior la XVII Olimpíada Mundial, la que consiguió deslumbrar a todos los concurrentes por la fastuosidad de que hicieron gala los anfitriones.

           

 Terminó Letelier esta serie cubana con la participación en las versiones VII de 1970 y la IX de 1971. Resumiendo, su actividad en competencias en Cuba alcanzó a cinco “ Capablanca In Memorial “, dos Panamericanos y una Olimpíada Mundial. Difícilmente podría haber imaginado Letelier lo amargo que iba a ser para él este “atragantamiento” de ajedrez en la maravillosa isla caribeña.

            

En 1973 se gestó en Chile el cruento golpe militar que significó el derrocamiento del presidente socialista Salvador Allende.

          

A comienzos del año 1974, Letelier fue exonerado del cargo que ocupaba en el Ministerio de la Vivienda, “muchos viajes a Cuba”, fue la justificación que dio a tan drástica medida la nueva autoridad, de la que pasaba a depender Letelier.

            

En realidad, no había ninguna otra razón, porque Letelier no tenía militancia política de ninguna especie y no obstante que se escudriñó concienzudamente al respecto, no hubo cargo alguno que hacerle. Esto posibilitó que presentara su trámite de jubilación, con 30 años de servicios, la que al decretarse, determinó una pensión mensual de 7.000 escudos ($ 7.00 de ahora).

             

SEGUNDO EXILIO VOLUNTARIO EN BUENOS AIRES       

          

              Lo fundamental de esto, fue que el maestro chileno tuvo que exiliarse voluntariamente de nuevo a Buenos Aires en busca de trabajo. Este auto – destierro duró desde enero de 1975 hasta fines de 1977. En 1978 se hizo cargo la sección de ajedrez del diario “La Tercera” de Santiago, la que sirvió hasta marzo de 1983 con el beneplácito de muchos aficionados que aún recuerdan la magnífica labor didáctica que le tocó a Letelier cumplir a través de esta columna.

             

No obstante que a causa de la edad un tanto avanzada, su salud se había resentido considerablemente, siguió participando en torneos ajedrecísticos en la capital y provincias, reservándose la oportunidad anual de concurrir a los tradicionales “Opens” de semana santa en Mar del Plata, donde aún suele lucir su ajedrez consistente e ingenioso.

             

Para completar la información sobre la labor ajedrecística de Letelier a lo largo de 73 años, detallaremos lo siguiente:

 

TORNEOS INTERNACIONALES   

 

Ha participado en alrededor de cien competencias, repartidas en la forma siguiente:

 

CHILE:   Santiago, Valparaíso, Viña del Mar, La Serena, Arica, San Fernando, Linares, Osorno y Coronel.

ARGENTINA: Buenos Aires, Quilmes, Mar del Plata, Miramar, Mendoza, Casilda,Córdoba, Santa Fe, Olavarría, Paraná, Santiago del Estero y Tucumán.

URUGUAY: Montevideo, Mercedes y San Rafael.

PARAGUAY: Asunción.

PERU:   Lima.

BRASIL: Río de Janeiro y Sao Paulo.

ECUADOR: Quito.

COLOMBIA: Medellín.

CUBA:  La Habana, Pinar del Río, Matanzas, Camagüey, Cienfuegos, Holguín, Santa Clara y Santiago de Cuba.

PUERTO RICO: San Juan (en esta ciudad se jugó en 1969 un “open” que reunió a más de 100 participantes, el que fue ganado por Letelier, en empate con los colombianos José Gutiérrez y Boris de Grieff).

FRANCIA: París.

ITALIA: Venecia.

YUGOSLAVIA: Dubronick

ALEMANIA: Leipzig.

ISRAEL: Tel Aviv y Jerusalén.

RUSIA:  Moscú.

 

PRINCIPALES RIVALES EN SU CARRERA AJEDRECISTICA

 

Entre sus eventuales adversarios se encuentran: Dr. Alejandro Alekhine, Tigran Petrosian, Vasily Smislov, Mikhail Botvinnik, Mikhail Tahl, Boris Spassky y Bobby Fischer, todos ellos campeones mundiales en distintas épocas.

                 

Otros de sus adversarios en grandes certámenes internacionales han sido: Keres, Korchnoi, Bronstein, Portisch, Larsen, Taimanov, Geller, Gligoric, Yokov, Uhlmann, Unzicker, Pachman, Najdorf, Olafsson, Barcza, Pomar, todos figuras de relieves mundiales y a quienes debió enfrentar con preparación de aficionado y siempre con problemas prácticos difíciles de superar.

                 

Además de haberle ganado a Alekhine, Fischer, Bernstein, Yokov, Najdorf, Olafsson, ha empatado con Smislov, Bronstein, Geller, Taimanov, Portisch, Gligoric, Szabo, Pachman, Pomar y otros.

 

COLUMNAS AJEDRECISTICAS     

 

Ha mantenido columnas ajedrecísticas en las siguientes publicaciones de Santiago.

 

  • “El Imparcial”
  • “El Diario Ilustrado”
  • “Revista Vea”
  • “La Tercera” (por cinco años y medio)
  • “Las Ultimas Noticias”
  • “La Segunda”

              Fue Director de la revista “Ajedrez Chileno” (años 1937 y 1938). Como información postrera, podemos decir, que no obstante estar enfermo desde hace algún tiempo a esta parte, no pierde oportunidad de participar en torneos nacionales en los cuales siempre es recibido con afecto y respeto.

                 

En su extensa campaña en el tablero ha ganado no menos de ochenta partidas que han merecido la denominación de “premios de belleza” por sus remates particularmente brillantes. Una selección de estas partidas está en preparación para ser publicada. Por este proyecto se ha interesado un publicista norteamericano con quien se mantiene la respectiva correspondencia.